miércoles, 19 de junio de 2019

Parte 2 La Invertida


Estaba por cumplir 13 años, ya era casi una mujer de cuerpo, no se si en algún momento en mi mente me fue permitido ser niña, pero las cartas ya estaban encima de la mesa, no era el momento de llorar por las muñecas que nunca tendré. Llevaba 1 año aproximadamente recibiendo regalos de Arturo el ex amante de mi madre con el cual perdí mi virginidad y conocí el significado del cariño paternal, aunque se perfectamente que es morboso solo por pensarlo pero luego de esa noche en donde fui ofrecida como un regalo de parte de mi madre, el nunca más quiso tocarme, no creo que halla sido decencia, quizás solo fue misericordia, pero el hecho si fue consumado y al final cuando el acabo dentro de mi, ya desmembrada,  rota y consumida en la frialdad absoluta impropia de una niña que a penas comenzaba a florecer, me encontré con sus ojos y en ellos encontré culpa, cansancio e indecencia. Se aparto de mi tan rápido como pudo mientras me ofrecía las sabanas para tapar lo que el le parecía prohibido, se sentó  a mi lado y llevo ambas manos a su rostro por un par de segundos, respiro profundo mientras decía;
_ Tengo una hija de tu edad, no la veo desde que ella tenía dos años... mira chiquilla...tu no.... deberías estar aquí, yo eh sido un canalla... yo no debí....

Ella entró vestida de bata de seda, con una botella de champaña en una mano y en la otra 3 copas, al ver el rostro de su amante, de inmediato supo que algo no andaba bien, me miro furiosa como si yo fuese responsable de todo lo macabro que existía en su cabeza, no fue capaz de abrir la botella, no pude contener su furia:

- Ni siquiera sirves para complacer un hombre pendeja mal agradecida, gracias a mi es que tienes un techo y comida en la guata, me arruinaste el día!

Yo no entendía que había hecho mal, miraba de un lado a otro sin poder decir nada, ella iba a golpearme estaba segura, me cubrí la cabeza con mis brazos, aun estaba desnuda, no se si tenia frió o estaba tiritando de miedo, ella venía directo hacia mi.

- No se te ocurra pegarle, ella no hizo nada malo, es una cría, deja eso cálmate, ven... deja que se vista quiero estar solo contigo...

Las palabras de Arturo hicieron un efecto inmediato en ella, como si fuese su amo corrió a buscar la botella de champaña, me ordeno que me fuera sin siquiera mirarme.  No solo la había calmado a ella, también me calmo a mi, corrí por los pasillos del hotel sin saber donde ir, sentía un dolor grande en mi cuerpo, sentía la humedad sangrienta entre mis piernas, llegue a las escaleras, de ahí no recuerdo como llegue a la calle, ni los días que dormí en la calle, ni los que volví a casa..


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